Nuestra historia: el corazón de HumanIA Social

En HumanIA Social, creemos firmemente que el talento no tiene barreras. Conoce cómo surgió nuestra iniciativa para transformar la realidad laboral de las personas con discapacidad, ofreciendo oportunidades donde antes solo había prejuicios.

Rompiendo barreras laborales

Descubre el pilar de HumanIA Social: nuestra convicción de que muchas personas con discapacidad, altamente cualificadas y con talento demostrado, no estaban accediendo a oportunidades laborales acordes a sus capacidades. Por eso existimos, para cambiar esta realidad.

Carla Ochoa Hurtado: El motor de HumanIA Social

Carla Ochoa Hurtado es la mente y el corazón de HumanIA Social. Como integradora social y persona con discapacidad intelectual, conoce de primera mano las barreras que enfrentan muchas personas cualificadas para acceder a empleos que realmente valoren su talento.

Su rol es clave: gestiona los proyectos, impulsa que las ideas se conviertan en acciones reales y crea puentes con empresas comprometidas con la inclusión. Carla aporta visión, sensibilidad y una enorme capacidad para transformar necesidades en soluciones concretas. Su motivación nace de una convicción profunda: todas las personas merecen oportunidades laborales acordes a sus capacidades y su preparación.

Jazmín: Nuestra guía y formadora

Jazmín es quien acompaña a las personas en su crecimiento profesional. Imparte talleres, dinamiza sesiones y ofrece herramientas prácticas para que cada participante gane seguridad, mejore sus habilidades y desarrolle todo su potencial.

Nacimos de una experiencia personal transformadora

HumanIA Social nació de una experiencia personal dura, pero también transformadora. Durante mucho tiempo, al buscar trabajo, sentía discriminación, no por falta de capacidad, sino por prejuicios que nada tenían que ver con mi talento. Los nervios en las entrevistas se interpretaban como falta de preparación. Mi origen o mi forma de expresarme se convertían en excusas para descartarme. Y aunque tenía las cualidades, la formación y la motivación, no me daban la oportunidad de demostrarlo. Una y otra vez me encontraba con la misma barrera: “No cumples el perfil”, incluso cuando sí lo cumplía. Mientras tanto, veía cómo muchas personas con discapacidad, igual de cualificadas que yo, solo recibían ofertas de trabajos simples, muy por debajo de su preparación. No era falta de talento. Era falta de oportunidades reales. Y ahí surgió la chispa de HumanIA Social.